Moneda digital de banco central (CBDC) y Bitcoin: conceptos centrales, contexto histórico y significado de mercado completamente opuestos
Puntos clave
- La CBDC es una forma digital de la obligación del banco central y su objetivo principal suele ser la eficiencia de pagos, la soberanía monetaria y la mejora de la infraestructura financiera; Bitcoin, en cambio, es un criptoactivo sin emisor central, con reglas de oferta predefinidas y un consenso basado en una red abierta.
- La diferencia clave entre ambos no es si están “digitalizados”, sino de dónde proviene la confianza: la CBDC depende de la ley, del balance del banco central y del sistema de cumplimiento; Bitcoin depende de la criptografía, la verificación de nodos, la prueba de trabajo y la fijación de precios en el mercado abierto.
- El avance de las CBDC puede afectar a los pagos, las stablecoins, los depósitos bancarios, la liquidación transfronteriza y el marco regulatorio, pero no puede sustituir simplemente a Bitcoin; el precio y el riesgo de Bitcoin siguen condicionados por la liquidez, el ciclo macroeconómico, la seguridad tecnológica, la forma de custodia y el entorno regulatorio.
Entender las diferencias entre CBDC y Bitcoin no es solo una cuestión de conceptos. Está relacionado con una pregunta más fundamental: al final, la futura 'moneda digital' ¿será una actualización del sistema monetario estatal o un activo de red abierta que se libera del emisor centralizado? Si se agrupa a ambos de forma genérica bajo el término moneda digital, los inversores pueden malinterpretar fácilmente sus implicaciones de política, sus riesgos de mercado y sus atributos como activo. La similitud entre CBDC y Bitcoin se limita principalmente a que existen en forma digital, pero en emisión, gobernanza, privacidad, oferta, liquidación y origen del valor, se orientan casi en direcciones opuestas.
Definición del tema: qué son CBDC y Bitcoin, respectivamente
La moneda digital de banco central, es decir, Central Bank Digital Currency, suele referirse a una obligación de moneda de curso legal emitida por un banco central y existente en forma digital. No es un depósito bancario comercial, ni equivale al saldo de una app de pagos; conceptualmente, se acerca más a la forma digital de la moneda del banco central que pueden usar el público o determinadas instituciones. Según el público objetivo, las CBDC suelen dividirse en CBDC minoristas y CBDC mayoristas: las primeras están orientadas a los pagos cotidianos de personas y empresas, y las segundas principalmente a la liquidación entre instituciones financieras y a la infraestructura de los mercados financieros.
Bitcoin, por su parte, es un sistema abierto de efectivo electrónico entre pares, y también la red en la que se apoya el activo cripto BTC que se negocia en el mercado. No tiene un emisor central, no está respaldado por el crédito de ningún país, y las reglas de oferta están escritas en el protocolo y verificadas por nodos de todo el mundo. Los usuarios poseen el control de la clave privada que permite transferir BTC en la red, no un derecho de crédito frente a un banco central o una entidad comercial.
Por tanto, la diferencia fundamental entre CBDC y Bitcoin no está en la palabra digital, sino en el modelo de confianza. La CBDC devuelve la moneda digital al balance del banco central y al sistema jurídico; Bitcoin intenta que la transferencia de valor se complete sin intermediarios centralizados y que las reglas monetarias queden en manos de un protocolo público, la verificación de nodos y la elección del mercado.
Contexto histórico e institucional: dos trayectorias de evolución opuestas
El sistema monetario moderno se ha construido durante mucho tiempo sobre la moneda del banco central, los depósitos bancarios comerciales y las redes de pago y compensación. Los pagos electrónicos que usa el público a diario, en su mayoría, no consisten en poseer directamente una obligación del banco central, sino en realizar registros de saldo y compensaciones dentro del sistema bancario comercial o de los proveedores de pagos. A medida que disminuye el uso del efectivo, se generalizan los pagos móviles, siguen siendo altos los costes de la liquidación transfronteriza y surgen monedas digitales privadas como las stablecoins, los bancos centrales han empezado a estudiar si es necesario ofrecer una forma digital de moneda de banco central.
El trasfondo institucional de las CBDC proviene principalmente de tres aspectos. Primero, mantener el papel de ancla de la moneda de curso legal en la economía digital. Si las plataformas de pago privadas o las stablecoins asumen cada vez más funciones de pago, el banco central puede temer que la soberanía monetaria y la naturaleza pública del sistema de pagos se debiliten. Segundo, mejorar la eficiencia de los pagos y la liquidación, especialmente en escenarios de pagos transfronterizos, liquidación mayorista, pagos fuera de línea o inclusión financiera. Tercero, reforzar la capacidad de supervisión y cumplimiento, por ejemplo en materia de prevención del blanqueo de capitales, financiación del terrorismo, cumplimiento fiscal y gestión macroprudencial.
El contexto de aparición de Bitcoin es completamente distinto. El whitepaper de Bitcoin, publicado en 2008, propuso un sistema de efectivo electrónico entre pares con la esperanza de completar la transferencia de valor sin depender de un tercero de confianza. Nació en un contexto en el que el público cuestionaba a los intermediarios financieros, los rescates bancarios y la expansión monetaria. El significado institucional de Bitcoin no es hacer que la moneda del banco central sea más digital, sino ofrecer una red abierta que no es emitida por un banco central, no es contabilizada por bancos comerciales y puede verificarse y transferirse sin necesidad de permisos.
Desde esta perspectiva, la CBDC es una prolongación digital del sistema monetario existente, mientras que Bitcoin es un experimento alternativo frente a la moneda centralizada y a los intermediarios de pago. Ambos responden a los problemas de pago de la era digital, pero uno enfatiza la moneda soberana y la ejecución regulatoria, y el otro subraya la ausencia de permisos y la transparencia de las reglas.
Activos y participantes: quién emite, quién verifica y quién asume la responsabilidad
Los participantes clave en un sistema de CBDC incluyen al banco central, a los departamentos de hacienda o reguladores, a los bancos comerciales, a los proveedores de pagos, a los proveedores tecnológicos, a los comercios y a los usuarios finales. El banco central suele ser el emisor final y el responsable de la capa de liquidación, pero la operación real puede adoptar una arquitectura de múltiples capas: el banco central se encarga de la emisión y del libro mayor principal, mientras que los bancos comerciales o los proveedores de pagos se ocupan de las carteras, la atención al cliente, la identificación y los pagos en la interfaz. Los diseños varían según el país o la región: algunos dan más importancia al papel intermediador de los bancos comerciales, mientras que otros enfatizan más la infraestructura pública de pagos.
El activo de una CBDC es moneda de curso legal. Si una unidad de CBDC corresponde a una unidad de la moneda nacional, su objetivo normalmente no es generar fluctuaciones de precio como una acción, un bono o un criptoactivo, sino mantener la estabilidad nominal como medio de pago y liquidación. La principal preocupación del usuario no es si la CBDC subirá o no, sino quién puede ver los datos de la transacción, si puede usarse fuera de línea, si afecta a los depósitos bancarios, cómo se resuelven las disputas y cómo se recupera el acceso si quiebra el proveedor de la cartera.
Los participantes de la red Bitcoin incluyen mineros, nodos completos, usuarios de billeteras, exchanges, custodios, desarrolladores y creadores de mercado. Los mineros compiten por el derecho a registrar transacciones mediante prueba de trabajo, los nodos completos verifican de forma independiente si los bloques y las transacciones cumplen las reglas, y los usuarios controlan la transferencia de activos mediante sus claves privadas. No existe un servicio de atención central que pueda anular transacciones, ni un banco central que prometa mantener el precio fiduciario de BTC.
La naturaleza del activo BTC se asemeja más a un activo digital no soberano, de alta volatilidad, negociación global y reglas de oferta relativamente fijas. Puede usarse como herramienta de transferencia de valor, o bien ser visto por los inversores como cobertura macroeconómica, activo de riesgo o instrumento de negociación de liquidez. Pero, cambie o no cambie la narrativa, BTC no es una obligación de ningún gobierno, ni ofrece seguro de depósitos ni compromiso de rentabilidad fija.
Por qué atrae tanta atención: la intersección entre eficiencia de pagos, privacidad y soberanía monetaria
La CBDC recibe atención porque toca al mismo tiempo los pagos, la regulación financiera, la privacidad, el sistema bancario y la competencia geofinanciera. Para los responsables de políticas, una CBDC puede ser una infraestructura pública de pagos digitales: cuando el uso del efectivo disminuye, el público sigue pudiendo acceder a la moneda del banco central; cuando la fricción de los pagos transfronterizos es alta, una nueva red de liquidación puede reducir costes; y cuando existen problemas de exclusión financiera, una cartera digital de baja barrera puede mejorar los servicios financieros básicos.
Sin embargo, la CBDC también genera controversia. El debate más destacado es el de la privacidad y la capacidad de control. Si una CBDC adopta una fuerte identificación y un registro transaccional centralizado, los usuarios pueden temer que los datos de pago se recojan, analicen o utilicen de manera excesiva con fines ajenos al pago. Si la CBDC admite funciones programables, el público preguntará además: ¿esa programabilidad está pensada para automatizar impuestos, distribuir subsidios y liquidar contratos, o podría restringir los usos de los fondos, su fecha de vencimiento o la capacidad de pago de determinados grupos? Estas preguntas no pueden despacharse con la idea de neutralidad tecnológica; deben resolverse en los límites legales, los procesos de gobernanza y los mecanismos de auditoría.
Bitcoin atrae atención porque lleva la dirección opuesta al extremo: cualquiera puede ejecutar un nodo, una vez confirmada la transacción normalmente es difícil revertirla, las reglas de oferta no se deciden en reuniones del banco central y el control del activo depende de la clave privada. Sus defensores sostienen que esto ofrece posibilidades de resistencia a la censura, protección frente a la dilución y autocustodia; sus críticos señalan que el precio es muy volátil, el rendimiento es limitado, la experiencia de usuario es compleja y existen controversias sobre el consumo de energía y el cumplimiento regulatorio.
Por tanto, la comparación entre CBDC y Bitcoin no es una comparación entre tecnología avanzada y tecnología atrasada, sino entre dos conjuntos de prioridades de valor: eficiencia y regulación, privacidad y cumplimiento, crédito del Estado y reglas algorítmicas, protección del consumidor y responsabilidad propia.
Datos clave e indicadores de observación: no mire solo el número de proyectos piloto
Al analizar una CBDC, los datos habituales incluyen los estudios, proyectos piloto y lanzamientos formales de distintos países, el número de proyectos minoristas y mayoristas, los experimentos de liquidación transfronteriza y la escala de carteras y transacciones de los usuarios. Sin embargo, estos datos son fáciles de malinterpretar. Que un país anuncie que estudia una CBDC no significa que vaya a emitirla de inmediato; que un piloto se inicie no implica que el público la adopte masivamente; y que crezca el volumen de transacciones también puede deberse a subsidios, escenarios limitados o desembolsos gubernamentales, sin que ello represente necesariamente una demanda de pago natural.
Los indicadores de observación más valiosos incluyen las siguientes categorías:
En el caso de Bitcoin, los indicadores clave son distintos. Los inversores suelen observar la tasa de hash de la red, las direcciones activas, las comisiones de transacción, el volumen de liquidación en cadena, el comportamiento de los tenedores a largo plazo, los saldos en exchanges, la liquidez de los mercados al contado y de derivados, y los tipos de interés macroeconómicos y la liquidez del dólar. Pero ninguno de esos indicadores garantiza rentabilidad. Por ejemplo, que la tasa de hash suba puede reflejar un mayor投入 de los mineros y un aumento del presupuesto de seguridad de la red, pero no equivale directamente a una subida del precio; que los saldos en exchanges bajen puede significar un aumento de la autocustodia, pero también puede verse afectado por la migración hacia la custodia institucional.
Una forma práctica de juzgarlo es la siguiente: los datos de CBDC deberían interpretarse más desde la política pública y la infraestructura de pagos; los datos de Bitcoin deberían interpretarse más desde la red abierta, la liquidez de mercado y la valoración de los activos de riesgo. Mezclar ambos conjuntos de indicadores suele llevar a conclusiones erróneas.
Conexión con el mercado cripto: stablecoins, entradas y salidas de dinero y marco regulatorio
La CBDC no necesariamente cambia directamente el protocolo de Bitcoin, pero sí puede alterar el entorno externo del mercado cripto. Lo primero son las stablecoins. Las stablecoins desempeñan hoy un papel importante en el comercio cripto, las transferencias transfronterizas y las finanzas en cadena. Si ciertas regiones lanzan CBDC fáciles de usar, de bajo coste y circulables entre plataformas, podrían debilitar en parte la demanda de stablecoins en algunos escenarios de pago; pero si la CBDC no puede conectarse abiertamente a cadenas públicas o su uso transfronterizo está restringido, su efecto sustitución sobre las stablecoins en cadena también puede ser limitado.
Lo segundo son las entradas y salidas de los exchanges. La compraventa de criptoactivos necesita una puerta de entrada en moneda fiduciaria, y los caminos existentes suelen depender de transferencias bancarias, tarjetas bancarias, proveedores de pago o stablecoins. Si la CBDC se incorpora a un sistema de pagos conforme a la normativa, en teoría podrían surgir en el futuro procesos de ingreso y liquidación más directos y transparentes. Pero eso también implicaría una identificación y un seguimiento de transacciones más fuertes, y el espacio para operaciones anónimas o con KYC débil podría reducirse aún más.
Lo tercero es la narrativa regulatoria. El impulso de las CBDC hará que los reguladores se familiaricen más con conceptos como carteras digitales, pagos programables y liquidación en cadena o cuasi en cadena, y también puede impulsar requisitos más detallados sobre prevención del blanqueo de capitales, la travel rule, licencias de custodia, divulgación de reservas y protección del consumidor. Para las entidades que cumplen, esto puede reducir parte de la incertidumbre sobre la infraestructura; para las actividades que buscan un anonimato total o evadir la regulación, puede elevar los costes.
Lo cuarto es la narrativa macroeconómica. Algunos creen que la CBDC refuerza el control estatal sobre la moneda y, por tanto, pone más de relieve la naturaleza no soberana de Bitcoin; otros creen que la CBDC mejora la comodidad de las monedas digitales y reduce el incentivo del público para usar activos cripto de alta volatilidad. Ambas posturas tienen escenarios de aplicación, pero ninguna debe tomarse como una predicción sencilla del precio. El mercado, al final, sigue dependiendo del ciclo de liquidez, el apetito por el riesgo, la ejecución regulatoria, la seguridad tecnológica y las necesidades de asignación de activos.
Diferencias de opinión frecuentes: herramienta de control o infraestructura pública
En el debate sobre la CBDC, las diferencias frecuentes pueden resumirse en tres grupos.
El primer grupo es el desacuerdo entre eficiencia y libertad. Los partidarios sostienen que la CBDC puede reducir costes de pago, mejorar la velocidad de liquidación, reforzar la inclusión financiera y desempeñar un papel en la ayuda por desastres, los subsidios fiscales y las remesas transfronterizas. Los detractores temen que, sin restricciones legales y aislamiento técnico, la CBDC pueda convertirse en una herramienta de vigilancia excesiva y restricción de fondos. La cuestión no es si la CBDC es necesariamente buena o mala, sino si el diseño institucional limita o no el abuso de poder.
El segundo grupo es el desacuerdo sobre el impacto en el sistema bancario. Si el público puede poseer directamente moneda digital del banco central, ¿se trasladarán los depósitos de los bancos comerciales a la CBDC? En periodos de tensión financiera, ¿podría acelerarse una “corrida digital”? Para mitigar esto, muchas discusiones incluyen límites de saldo, diseño sin intereses, operación en dos capas e instrumentos de liquidez. Pero estos arreglos también pueden reducir el atractivo de la CBDC para el público.
El tercer grupo es el desacuerdo sobre la relación con Bitcoin. Algunas opiniones creen que la CBDC hará los pagos digitales más conformes y más baratos, debilitando así la razón de uso de los criptoactivos. Otras creen que, precisamente porque la CBDC es más centralizada y controlable, la narrativa de escasez, autocustodia y resistencia a la censura de Bitcoin se volverá más prominente. La realidad probablemente esté entre ambas: la CBDC afecta a la capa de pagos y a la capa regulatoria, mientras que Bitcoin sigue impulsado por sus propios efectos de red y ciclos de mercado.
Un escenario concreto: el mismo envío, lógica completamente distinta
Supongamos que el usuario A quiere enviar dinero al usuario B.
En un escenario de CBDC, A puede abrir una cartera ofrecida por un banco o una entidad autorizada, iniciar el pago tras la autenticación de identidad y la transacción se registra en el libro mayor del banco central o del operador designado. El sistema liquida el pago según las reglas establecidas. Si hay fraude, un envío erróneo o una solicitud de las autoridades, la institución correspondiente puede congelar, rastrear o ayudar a gestionar la operación conforme al procedimiento legal. El usuario obtiene la estabilidad nominal de la moneda fiduciaria y la protección institucional, pero al mismo tiempo acepta la identificación, el registro transaccional y la revisión de cumplimiento.
En un escenario de Bitcoin, A utiliza una cartera para generar la transacción, la firma con su clave privada y la difunde a la red. Los mineros agrupan la transacción en un bloque y los nodos completos verifican que cumple las reglas de consenso. Una vez confirmada, B controla la clave privada del UTXO correspondiente y puede seguir transfiriéndolo. No existe una institución central que garantice el reembolso, ni una revisión de identidad integrada. El usuario obtiene transferencias globales sin permisos y capacidad de autocustodia, pero debe gestionar por sí mismo las claves privadas, las comisiones, la corrección de la dirección y la volatilidad del precio.
Esto demuestra que no son dos versiones de un mismo producto, sino dos formas distintas de repartir la responsabilidad. La CBDC concentra la responsabilidad en el sistema y en el operador; Bitcoin entrega más responsabilidad al usuario y a la red abierta.
Lista de comprobación accionable: qué preguntar primero al leer una noticia sobre CBDC
Ante un proyecto piloto de CBDC, un documento de política o una noticia de prensa, puede usar la siguiente lista de comprobación para no dejarse llevar por el titular:
- ¿Es minorista o mayorista? ¿Está orientada a los pagos del público o a la liquidación entre instituciones financieras?
- ¿Ya se ha emitido formalmente, o sigue en fase de investigación, prueba de concepto o piloto limitado?
- ¿En el plano jurídico está claramente definida como obligación del banco central? Si hay una disputa, ¿quién es el sujeto responsable?
- ¿Adopta una arquitectura basada en cuentas, en tokens o mixta? ¿Requiere identidad real?
- ¿Establece límites de tenencia, límites de transacción o devengo de intereses? Esto afectará al traslado de depósitos bancarios.
- ¿Quién conserva los datos de las transacciones? ¿Cuál es el límite de acceso de las empresas, el banco central y las autoridades?
- ¿Admite pagos fuera de línea, pagos transfronterizos e integración de terceros? El grado de apertura determina el ámbito de aplicación.
- ¿En qué supera a las stablecoins, las tarjetas bancarias, las transferencias bancarias y los pagos móviles existentes?
- ¿Implica restricciones programables? Si es así, ¿quién puede establecer las reglas y cómo se apela y audita?
- ¿El impacto de esta noticia sobre Bitcoin es a nivel de pagos, a nivel regulatorio o solo a nivel narrativo?
El punto clave al usar esta lista es desglosar la idea de que el Estado está estudiando una moneda digital en preguntas concretas. Solo conociendo los detalles del diseño se puede juzgar su impacto real sobre usuarios, bancos, stablecoins y el mercado cripto.
Conclusión: la CBDC digitaliza el sistema; Bitcoin es un activo de red abierta
CBDC y Bitcoin son ambos experimentos monetarios de la era digital, pero van en direcciones totalmente distintas. La CBDC intenta llevar la moneda del banco central al entorno de pagos digitales, destacando la condición de curso legal, el cumplimiento, la ejecución de políticas y la infraestructura de pagos; Bitcoin, en cambio, reduce al mínimo la dependencia del emisor central y de los intermediarios tradicionales mediante un protocolo abierto y una verificación descentralizada. Uno procede del crédito del Estado, el otro del consenso de la red; uno se centra en la estabilidad nominal y la ejecutabilidad regulatoria, el otro en las reglas de oferta, la resistencia a la censura y la autocustodia.
Eso no significa que necesariamente se excluyan entre sí. En el sistema financiero del futuro, CBDC, depósitos bancarios comerciales, stablecoins, Bitcoin y otros activos digitales pueden coexistir en distintos escenarios: la CBDC para pagos y liquidación públicos, las stablecoins para transacciones en cadena y liquidez transfronteriza, y Bitcoin como activo digital no soberano y de alta volatilidad. Pero coexistencia no significa ausencia de riesgo, ni que ninguna herramienta sea adecuada para todos.
Para los usuarios comunes y los inversores, lo más importante es no confundirse por la etiqueta común de moneda digital. Al analizar una CBDC, hay que mirar el diseño institucional, la protección de la privacidad y el impacto sobre la estabilidad financiera; al analizar Bitcoin, hay que mirar la seguridad de la red, la gestión de las claves privadas, la liquidez de mercado y el entorno regulatorio. Sea cual sea la herramienta que se use, no se debe tomar la narrativa tecnológica como una garantía de rentabilidad, ni ignorar los riesgos de ejecución, custodia y cumplimiento.
Referencias
- Las monedas digitales de banco central (CBDC) son el opuesto polar de Bitcoin:https://trezor.io/blog/insights/central-bank-digital-currencies-cbdc-are-the-polar-opposite-of-bitcoin
- BIS: monedas digitales de banco central:https://www.bis.org/cpmi/publ/d174.htm
- Reserva Federal: Money and Payments: The U.S. Dollar in the Age of Digital Transformation:https://www.federalreserve.gov/publications/money-and-payments-discussion-paper.htm
- Banco Central Europeo: Un euro digital:https://www.ecb.europa.eu/euro/digital_euro/html/index.en.html
- Bitcoin: Un sistema de efectivo electrónico entre pares:https://bitcoin.org/bitcoin.pdf
- Atlantic Council: Central Bank Digital Currency Tracker:https://www.atlanticcouncil.org/cbdctracker/
- OneKey Blog:https://onekey.so/blog/
Advertencia de riesgo
Este artículo es solo para fines educativos e informativos y no constituye asesoramiento de inversión, asesoramiento legal, asesoramiento fiscal ni recomendación de ningún producto financiero. El diseño y el ámbito de aplicación de las CBDC dependen de las leyes de cada jurisdicción, de las políticas de los bancos centrales, de la arquitectura tecnológica y de los arreglos operativos, y pueden existir riesgos relacionados con la privacidad, la gobernanza de datos, la disponibilidad, la ejecución y los cambios regulatorios. Bitcoin y otros criptoactivos presentan una volatilidad de precios muy alta y están afectados por la liquidez macroeconómica, el sentimiento del mercado, la profundidad de los exchanges, el apalancamiento de los derivados, la aplicación regulatoria, la seguridad del protocolo, la gestión de claves privadas de las carteras y los riesgos de las entidades de custodia; las transacciones en cadena son irreversibles, y una dirección errónea, la pérdida de la clave privada o un fallo del custodio pueden causar pérdidas de activos. El uso de apalancamiento o de trading de alta frecuencia amplificará las pérdidas, y cuando la liquidez es insuficiente pueden producirse deslizamientos, liquidaciones forzosas o la imposibilidad de salir a tiempo. Los lectores deben evaluar de forma independiente su propia tolerancia al riesgo, la normativa de su lugar de residencia y las opiniones profesionales.
Preguntas frecuentes
Por lo general, no debe equipararse de forma simple una CBDC con una criptomoneda. La CBDC es una forma digital de moneda de curso legal emitida por un banco central y puede usar o no tecnología de libro mayor distribuido; una criptomoneda suele referirse a un activo digital basado en una red abierta, cuyo precio fija el mercado y que opera mediante mecanismos criptográficos. Ambas pueden existir en forma digital, pero el emisor, la gobernanza y el perfil de riesgo son completamente distintos.
La CBDC y Bitcoin resuelven problemas distintos. La CBDC se parece más a una actualización digital de la moneda estatal y del sistema de pagos, orientada principalmente a los pagos, la liquidación, la transmisión de la política monetaria o la infraestructura financiera; Bitcoin se parece más a un activo de red abierto, sin permisos y con reglas de oferta fijas. La CBDC puede cambiar los hábitos de pago digital de los usuarios y también afectar a las stablecoins y a los puntos de entrada de negociación, pero no puede sustituir directamente el carácter descentralizado y no soberano de Bitcoin.
Porque la base de confianza de la CBDC es el banco central, el sistema jurídico, la identificación de identidad y la ejecución regulatoria, mientras que el objetivo de diseño de Bitcoin es reducir al mínimo la dependencia de un único emisor y de los intermediarios. La CBDC suele caracterizarse por ser regulable, conforme y capaz de ser ajustada por el emisor; las reglas centrales de Bitcoin, en cambio, se mantienen entre el software de código abierto, el consenso de los nodos y los incentivos económicos.
Hay que prestar atención al diseño concreto y no solo al nombre. Las preguntas clave incluyen: si usa un modelo basado en cuentas o en tokens, quién conserva los datos de las transacciones, si existe anonimato por niveles, si los pagos pequeños pueden hacerse fuera de línea, si las entidades comerciales y los organismos públicos pueden acceder a los detalles y cómo limita la ley el uso de los datos. El diseño de las CBDC puede variar mucho entre países o regiones.
No necesariamente. La CBDC puede mejorar el conocimiento del público sobre el concepto de moneda digital y también impulsar el desarrollo de infraestructura de pagos conforme; pero también puede reforzar la penetración regulatoria, alterar la demanda de stablecoins, afectar a las entradas y salidas de los exchanges y cambiar el modelo de cooperación bancaria. Para el precio de Bitcoin u otros criptoactivos, la CBDC es solo una de muchas variables y no constituye por sí sola una ventaja o desventaja determinista.



