Cinco Años Después, Vitalik Reescribe el Futuro que Había Trazado para Ethereum
Cinco Años Después, Vitalik Reescribe el Futuro que Había Trazado para Ethereum
El 3 de febrero de 2026, Vitalik Buterin publicó un breve mensaje en X que cayó como un rayo largamente esperado sobre el ecosistema de Ethereum: la idea original del Layer 2 como “fragmentación con marca”—la narrativa de que los rollups acabarían funcionando como fragmentos (shards) de Ethereum—“ya no tiene sentido”, y “necesitamos un nuevo camino”. Puedes leer la publicación directamente mediante los enlaces incluidos en los reportajes principales (por ejemplo, la referencia de Cointelegraph al post está aquí y la cobertura de Decrypt aquí).
Si esto suena como un simple cambio de enfoque narrativo, no lo es. En Ethereum, las narrativas son herramientas de coordinación. Y pocas han sido tan fundamentales—social y económicamente—como la hoja de ruta centrada en rollups que ha dominado los últimos cinco años.
En este artículo analizamos qué significaba “fragmentación con marca”, por qué Vitalik está dando marcha atrás ahora, qué implicaciones tiene para la escalabilidad de Ethereum y cómo los usuarios pueden adaptarse—especialmente en un momento donde la seguridad de los activos depende cada vez más de entender el modelo de seguridad de la cadena que realmente estás utilizando.
1) Qué es lo que Vitalik realmente “revocó”
Durante años, la narrativa dominante de Ethereum fue clara:
- Ethereum L1 se mantiene lo más descentralizado y neutral posible.
- Rollups / Layer 2 asumen la mayoría del procesamiento del día a día.
- Con el tiempo, los L2 madurarían hasta parecerse a fragmentos de Ethereum, heredando su seguridad y su inmutabilidad, pero con diferentes entornos de ejecución y experiencia de usuario.
Es en este último punto donde entra el concepto de “fragmentación con marca”: un L2 lleva el “sello Ethereum”, lo que significa que supuestamente debe cumplir altos estándares de minimización de confianza, resistencia a la censura y posibilidad de salida segura—no solo limitarse a publicar datos en Ethereum.
Pero el mensaje de Vitalik el 3 de febrero expone que esta suposición agrupada está fallando por dos razones clave, como recogen los medios:
- La descentralización de los L2 ha avanzado más lentamente y con más dificultades de lo previsto, en especial a la hora de alcanzar el “Estado 2” (eliminar completamente los 'ruedines').
- Ethereum L1 está escalando por sí mismo, lo que hace que la idea de “L2 como principal solución de escalado” ya no sea tan absoluta como antes. (Puedes leer los reportajes y citas contextuales en The Block y Cointelegraph).
El cambio fundamental no es que el “L2 esté muerto”. Es que debemos dejar de tratar cada L2 como si fuera un futuro shard de Ethereum. Algunos sí alcanzarán ese nivel. Muchos no. Y los usuarios merecen entender esa diferencia.
2) Un recordatorio: “Etapa 0 / Etapa 1 / Etapa 2” siempre fueron la pista clara
Esto no surgió de la nada. En 2022, Vitalik propuso un marco práctico para que los rollups se “quiten los ruedines”, definiendo las Etapas 0, 1 y 2 en función de quién puede anular el sistema, cómo se gestionan las actualizaciones y si las pruebas (proofs) realmente rigen la inmutabilidad. Ese post sigue siendo una de las mejores referencias para entender la seguridad de los L2 de forma sencilla:
La incómoda verdad es que durante años el ecosistema se pasó vendiendo las propiedades del estado final (“heredar la seguridad de Ethereum”), mientras muchas implementaciones seguían operando con diferentes niveles de control centralizado—y, en muchos casos, por razones justificadas: mitigación de bugs, agilidad en el gobierno, presión regulatoria o exigencias comerciales.
La declaración de Vitalik en 2026 es un reconocimiento explícito de que la marca se adelantó a la realidad en seguridad.
3) Por qué dominó (y funcionó) la hoja de ruta centrada en rollups—hasta que no
La estrategia centrada en rollups triunfó porque separaba las preocupaciones de manera elegante:
- El L1 se encargaba de la disponibilidad de datos, la descentralización y la finalidad.
- El L2 se especializaba en la ejecución, la experiencia de usuario y la iteración rápida.
Este enfoque estaba alineado con la visión más amplia de la hoja de ruta de Ethereum (ver el resumen en ethereum.org) y con avances concretos como EIP-4844 / proto-danksharding, que introdujo datos tipo “blob” para reducir los costes de los rollups (referencia: Especificación de EIP-4844).
También impulsó un ecosistema L2 vibrante: crecimiento de aplicaciones, nuevos mercados de comisiones, diseños de máquinas virtuales alternativos y experimentación en gobernanza y ordenación de transacciones.
En ese sentido, L2 sí “funcionó”.
Pero una hoja de ruta no trata solo de lo posible—trata de aquello en lo que el ecosistema puede coordinarse de forma segura.
4) El punto de ruptura: los L2 se volvieron una gama, no una categoría única
El planteamiento de Vitalik en febrero de 2026 reconoce públicamente lo que los usuarios avanzados ya habían descubierto a base de experiencia:
No todos los L2 son iguales. Y que un L2 se “asiente” sobre Ethereum no significa automáticamente que comparta los mismos supuestos de confianza.
Desde el punto de vista del usuario, las preguntas críticas son:
- ¿Quién puede actualizar el sistema y con qué antelación?
- ¿Quién puede censurar transacciones (política del secuenciador)?
- ¿Existe hoy un sistema de pruebas funcional, o solo sobre el papel?
- ¿Puedes salir del L2 sin confianza si todo falla?
- ¿El puente está controlado por una multisig o por un mecanismo más robusto?
Si buscas un análisis práctico de riesgos y de los niveles de “ruedines”, empieza por:
El argumento de Vitalik no es que estos compromisos sean “malos”. Es que ya no es preciso llamar a todo una extensión tipo shard de Ethereum—y esa precisión importa cuando hay valor real en juego tras esas suposiciones.
5) Qué cambia para los desarrolladores: tu L2 necesita “otra tesis”
Uno de los aspectos más útiles del giro de 2026 es el desafío implícito que lanza a los equipos de L2:
Si ya no se acepta universalmente que tu propósito es “escalar Ethereum”, ¿cuál es tu verdadero aporte de valor sostenible?
Los medios que cubrieron la publicación de Vitalik destacan otras posibles tesis, como privacidad, eficiencia especializada para aplicaciones, baja latencia, ejecución personalizada, oráculos incorporados o casos de uso no financieros (ver resúmenes en Decrypt y Cointelegraph).
Esto encaja perfectamente con lo que el mercado ya valoró en 2025:
- Cadenas específicas para una sola aplicación, optimizadas para una tarea concreta.
- Interfaces basadas en intenciones y solvers, que abstraen rutas de ejecución complejas.
- Diseños centrados en ZK, que priorizan la privacidad o la eficiencia de verificación.
- Capas de interoperabilidad, que intentan resolver la fragmentación de liquidez.
La lección estratégica: la próxima era de L2 en Ethereum no tendrá una narrativa unificada. Será un ecosistema de redes especializadas, con compromisos explícitos—algunas serán como shards, otras no.
6) Qué cambia para los usuarios: deja de preguntar “¿Es un L2?”—pregunta “¿En qué estoy confiando?”
Si solo quieres llevarte una enseñanza práctica de este cambio, que sea esta:
Tu modelo de riesgo depende de la cadena específica, no de su categoría
Una cadena rápida que publica datos en Ethereum puede introducir riesgos muy distintos, especialmente en cuanto a actualizaciones, censura y salidas. Vitalik lo dejó claro en una frase muy citada: si tu conexión con L1 depende en la práctica de un puente tipo multisig, no estás escalando Ethereum en términos de seguridad. (Contexto completo en Cointelegraph).
Lista práctica para usuarios cotidianos
Antes de mover fondos o mantener activos significativos en cualquier L2, considera:
- Lee el resumen de riesgos en L2BEAT (fíjate en las llaves de actualización, estado de las pruebas y opciones de salida).
- Prefiere salidas predecibles: investiga los tiempos de retiro, períodos de disputa y si existe un proveedor de “salida rápida” en quien estarías confiando.
- Trata las aprobaciones como riesgos: revoca permisos de tokens no usados con regularidad (esto es aún más importante si usas múltiples cadenas o routers).
- Asume que la interoperabilidad añade complejidad: la mensajería entre cadenas amplía la superficie de confianza—más de lo que muchos creen.
- Mantén tus activos a largo plazo en almacenamiento en frío: cuanto más actúes entre L1 y L2s, más valioso es separar tus claves en dispositivos seguros.
7) La consecuencia oculta: el “centro de gravedad” de Ethereum regresa hacia L1
La declaración de Vitalik no invalida los L2—pero sí cambia la narrativa orbital:
- Las mejoras en el escalado de L1 (como el aumento del gas, actualizaciones del protocolo y verificación más eficiente a largo plazo) hacen más plausible que ciertas actividades regresen a L1.
- A la vez, los L2 que no puedan (o no quieran) comprometerse con propiedades tipo shard, serán vistos cada vez más como entornos de ejecución casi soberanos que simplemente se anclan en Ethereum.
Esto representa un giro significativo respecto al enfoque de “L1 solo para asentamiento” a uno donde “L1 escala y sigue siendo el ancla principal.” También redefine qué significa realmente estar “alineado con Ethereum”: no solo publicar datos, sino comprometerse con una seguridad mensurable.
8) Dónde encaja OneKey: la seguridad importa más cuando cambian las narrativas
Cuando cambian las suposiciones compartidas del ecosistema, el comportamiento de los usuarios suele tardar en adaptarse—especialmente en temas de custodia y firma de transacciones. Pero la realidad técnica es simple:
Más cadenas, más puentes, más contratos = más formas de firmar cosas erróneas.
Por eso, una billetera de hardware sigue siendo una de las actualizaciones de seguridad más fundamentales en cripto. Utilizar un dispositivo como OneKey ayuda a mantener las llaves privadas fuera de ambientes conectados a internet, y permite aplicar prácticas de seguridad coherentes tanto si interactúas con Ethereum L1 como si exploras ecosistemas L2.
Si estás puenteando activos, usando múltiples direcciones o participando en gobernanza en distintas redes, una billetera de hardware puede evitar que una sola sesión de navegador comprometida se convierta en una catástrofe total.
Conclusión: la “fragmentación con marca” no es el futuro—la claridad en los compromisos sí
El post de Vitalik del 3 de febrero de 2026 no “mató” los Layer 2. Puso fin a un atajo de marketing.
Los próximos cinco años probablemente no estarán definidos por una gran narrativa unificada, sino por modelos de confianza explícitos y comprensibles:
- Algunos L2 alcanzarán un estatus similar al de los shards mediante pruebas maduras, actualizaciones descentralizadas y salidas seguras.
- Otros prosperarán ofreciendo otras ventajas—privacidad, especialización, baja latencia, mejor UX—siendo transparentes sobre en qué confían los usuarios.
En ese mundo, la ventaja estará del lado de los usuarios que sepan evaluar bien los supuestos de seguridad, custodiar sus activos de forma segura y tratar cada nueva cadena no como “Ethereum por defecto”, sino como un sistema específico con sus propios riesgos.



