Goldman Sachs está dividido ante el repunte de la IA: ¿está tocando techo el crecimiento de los beneficios o los 1,1 billones de dólares en cartera de pedidos han validado la inversión?

Actualizado el 1 nov 2026

Goldman Sachs está dividido ante el repunte de la IA: ¿está tocando techo el crecimiento de los beneficios o los 1,1 billones de dólares en cartera de pedidos han validado la inversión?

La inversión en inteligencia artificial está entrando en una fase más compleja. La cuestión central ya no es si las empresas y los inversores están dispuestos a gastar en IA, sino si ese gasto puede generar beneficios duraderos, flujo de caja positivo y un valor defendible para los accionistas.

El debate ha llegado ahora a Goldman Sachs, donde dos estrategas sénior han ofrecido interpretaciones marcadamente distintas de las mismas señales del mercado. Uno observa una desaceleración del impulso de los beneficios y un riesgo cada vez mayor de que el entusiasmo por la IA se haya adelantado a los fundamentales. El otro cree que la demanda de servicios en la nube sigue siendo lo bastante sólida como para respaldar la continuidad del repunte.

Para la industria de la cadena de bloques y las criptomonedas, este desacuerdo reviste una importancia especial. Los mercados cripto han adoptado repetidamente narrativas en torno a la infraestructura, la computación descentralizada, los servicios de IA tokenizados y los activos digitales vinculados a tecnologías emergentes. Si las empresas tecnológicas tradicionales tienen dificultades para convertir la demanda de IA en flujo de caja libre, los proyectos cripto basados en temas similares se enfrentarán a un nivel de exigencia aún mayor.

Dos interpretaciones de los mismos datos sobre la IA

Tony Pasquariello, estratega sénior de Goldman Sachs, ha sostenido que la última temporada de resultados tecnológicos podría apuntar a una desaceleración más amplia del crecimiento de los beneficios del S&P 500. En su opinión, los sólidos resultados de las empresas relacionadas con la nube y la IA podrían estar ocultando la debilidad del resto del sector tecnológico.

La preocupación no es que la demanda de IA haya desaparecido. El problema es, más bien, que las empresas están gastando agresivamente en centros de datos, equipos de red, chips e infraestructura energética sin demostrar todavía que esas inversiones vayan a traducirse en un crecimiento proporcional de los beneficios.

Por el contrario, el estratega londinense Mark Wilson mantiene una postura favorable. Señala la magnitud de la demanda contratada de los proveedores de servicios en la nube como prueba de que las empresas ya están comprometiendo recursos sustanciales con la infraestructura de IA.

Según las cifras citadas en el debate:

  • Los ingresos de Google Cloud aumentaron un 103 % interanual.
  • La cartera de pedidos de Google Cloud creció un 256 %, hasta aproximadamente 561.000 millones de dólares.
  • Los ingresos de AWS aumentaron un 39 %.
  • La cartera de pedidos de AWS creció un 189 %, hasta unos 578.000 millones de dólares.
  • La cartera de pedidos combinada de ambas empresas de servicios en la nube alcanzó aproximadamente 1,14 billones de dólares.

Los resultados financieros oficiales del tercer trimestre de Alphabet y los materiales para inversores de Amazon ofrecen el contexto corporativo de referencia sobre esta expansión de los servicios en la nube.

El argumento de Wilson es sencillo: las grandes empresas no asumirían compromisos de tal magnitud si no esperaran que la IA se convierta en una parte importante de sus operaciones. Desde esta perspectiva, la cartera de pedidos de los servicios en la nube no es una mera proyección especulativa, sino una prueba de que los clientes se están preparando para pagar por servicios relacionados con la IA.

La cartera de pedidos no equivale a beneficios realizados

El punto débil de este argumento es que una cartera de pedidos no se traduce automáticamente en ingresos inmediatos ni en flujo de caja libre.

Un cliente puede comprometerse a contratar capacidad de nube en el futuro, pero el proveedor aún tiene que construir centros de datos, comprar aceleradores, ampliar la infraestructura energética, contratar personal especializado y gestionar los costes de financiación. El valor comercial de un contrato depende de su ejecución, los precios, el nivel de utilización y los márgenes.

Por eso, la evolución del flujo de caja de Alphabet se ha convertido en uno de los focos del debate. A pesar de su considerable cartera de pedidos en la nube, la empresa habría registrado una salida de aproximadamente 910 millones de dólares en flujo de caja libre durante el trimestre, frente a unas expectativas del mercado de alrededor de 3.500 millones de dólares de flujo de caja libre positivo.

Ese contraste resume el debate actual sobre la inversión en IA:

La demanda puede ser real, mientras que la rentabilidad del capital invertido sigue siendo incierta.

La misma distinción es relevante en el ámbito de la cadena de bloques. Una red de computación descentralizada puede atraer a operadores de hardware, desarrolladores y titulares de tokens, pero estos participantes no crean automáticamente un negocio sostenible. La red debe demostrar que los clientes pagarán por sus servicios, que los ingresos pueden cubrir los costes operativos y que los incentivos en tokens no se convertirán en la principal fuente de demanda.

La verdadera pregunta: ¿quién captura el valor?

El estratega de Goldman Sachs Rich Privorotsky ha descrito el desafío como una cuestión de «captura de valor». El ecosistema de la IA puede crecer con rapidez, pero el crecimiento por sí solo no permite identificar qué empresas obtendrán beneficios atractivos.

El valor puede distribuirse entre varias capas:

  1. Fabricantes de semiconductores y hardware
  2. Plataformas en la nube y operadores de centros de datos
  3. Proveedores de infraestructura energética y de redes
  4. Empresas de software para el mercado corporativo
  5. Desarrolladores de aplicaciones
  6. Propietarios de datos y proveedores de modelos
  7. Entidades de financiación y fondos de infraestructura

El mismo problema existe en los mercados cripto. Un protocolo de cadena de bloques puede registrar una gran actividad transaccional sin crear un valor significativo para los titulares de tokens. Una plataforma de IA descentralizada puede atraer atención sin desarrollar ingresos sostenibles por comisiones. Un token puede volverse líquido y negociarse ampliamente mientras la red subyacente sigue siendo económicamente frágil.

Por eso, los inversores deben distinguir entre:

  • Uso y uso de pago
  • Circulación de tokens e ingresos del protocolo
  • Gasto de capital e inversión productiva
  • Crecimiento de usuarios y retención de clientes
  • Cartera de pedidos y flujo de caja realizado
  • Atención del mercado y valor económico a largo plazo

Estas distinciones son especialmente relevantes para los proyectos cripto de IA, donde las narrativas de marketing pueden avanzar más rápido que el rendimiento empresarial cuantificable.

Por qué el debate sobre la IA importa para la infraestructura cripto

Cada vez se habla más de la cadena de bloques y la IA conjuntamente, pero sus modelos económicos no son idénticos.

Los proveedores tradicionales de servicios en la nube suelen controlar el hardware, los contratos con los clientes, los sistemas de facturación y la infraestructura de servicios. Sus decisiones de inversión pueden evaluarse mediante los ingresos, los márgenes, el gasto de capital y el flujo de caja.

Las redes descentralizadas distribuyen la propiedad de la infraestructura entre numerosos participantes. Esto puede ofrecer ventajas como el acceso sin permisos, la diversidad geográfica y una capacidad potencialmente más flexible. Sin embargo, también introduce riesgos adicionales:

  • Los programas de incentivos pueden atraer oferta antes de que exista una demanda consolidada.
  • El precio de los tokens puede ocultar unos flujos de caja subyacentes débiles.
  • Las decisiones de gobernanza pueden afectar a la economía de la red.
  • La calidad del servicio puede variar entre operadores independientes.
  • Los costes de financiación pueden aumentar bruscamente durante periodos de tensión en el mercado.
  • Los ingresos pueden no repercutir directamente en los titulares de tokens.

Para los inversores cripto, el debate de Goldman ofrece un marco de análisis útil. Si el sector tradicional de la IA se evalúa por su rentabilidad sobre el capital y su flujo de caja libre, la infraestructura basada en cadenas de bloques debería analizarse con los mismos criterios.

Un proyecto que afirme ofrecer computación descentralizada debería ser capaz de responder a preguntas prácticas:

  • ¿Quiénes son los clientes que pagan?
  • ¿Qué porcentaje de los ingresos procede de la demanda orgánica y no de los incentivos en tokens?
  • ¿Cómo se remunera a los operadores?
  • ¿Puede la red mantener la calidad del servicio a gran escala?
  • ¿Tiene el token una función real en la liquidación, la seguridad o la gobernanza?
  • ¿Qué ocurre si el precio del token cae un 50 %?

No se trata únicamente de cuestiones técnicas. Determinan si un protocolo está construyendo una infraestructura duradera o simplemente empaquetando una narrativa popular.

La amplitud del mercado añade otra señal de advertencia

La divergencia entre las acciones relacionadas con la IA y el mercado en general también complica el argumento alcista. Cuando un pequeño grupo de empresas tecnológicas impulsa el rendimiento de los índices, la fortaleza que muestran los titulares puede ocultar un debilitamiento de la participación del resto del mercado.

Los análisis recientes del mercado han destacado que el S&P 500, excluidas las principales empresas vinculadas a la IA, obtuvo un mejor comportamiento que las acciones tecnológicas durante octubre. Este tipo de divergencia no demuestra que una caída de la IA sea inminente, pero sí sugiere que los inversores están adoptando una postura más selectiva.

En los mercados de criptomonedas, un liderazgo concentrado puede generar una volatilidad adicional. Bitcoin y los principales activos digitales pueden beneficiarse de la liquidez y de la demanda institucional, mientras que los tokens más pequeños vinculados a la infraestructura y la IA pueden sufrir reajustes de valoración mucho más pronunciados cuando el mercado empieza a cuestionar las perspectivas de crecimiento futuro.

Esto hace que la construcción de carteras y la disciplina en la custodia sean cada vez más importantes. Una narrativa sólida no elimina los riesgos operativos de mantener activos digitales. Los inversores siguen teniendo que gestionar las claves privadas, las autorizaciones de transacciones, la exposición a los exchanges, el riesgo de los contratos inteligentes y el riesgo de concentración.

Qué deberían vigilar ahora los inversores cripto

La próxima fase del mercado de la IA probablemente se juzgará por las pruebas y no por las promesas. Hay varios indicadores que merecen una atención especial:

1. Utilización y márgenes de los servicios en la nube

Las grandes carteras de pedidos son alentadoras, pero los inversores necesitan comprobar si la capacidad contratada se convierte en ingresos rentables. Un aumento de la demanda acompañado de una caída de los márgenes puede indicar que los costes de infraestructura están absorbiendo buena parte del valor.

2. Flujo de caja libre

La generación de efectivo cobrará mayor importancia mientras el gasto de capital siga siendo elevado. Las empresas que gasten sistemáticamente más de lo que ingresan podrían necesitar financiación externa, lo que las haría más sensibles a los tipos de interés y a las condiciones del mercado.

3. Retención de clientes empresariales

La adopción de la IA es más duradera cuando los clientes renuevan sus contratos, amplían el uso e integran los servicios en procesos de trabajo esenciales. La experimentación puntual tiene menos valor que la demanda recurrente.

4. Economía sostenible de los tokens

En las redes descentralizadas, los incentivos en tokens deberían respaldar gradualmente el uso real, no sustituirlo de forma permanente. Los inversores deberían analizar los ingresos por comisiones, las emisiones, los calendarios de desbloqueo y la relación entre la actividad de la red y la demanda del token.

5. Seguridad y autocustodia

A medida que más proyectos combinan IA, finanzas descentralizadas e infraestructura tokenizada, los usuarios pueden interactuar con una gama más amplia de contratos inteligentes y aplicaciones. Mantener los activos a largo plazo separados de las actividades experimentales puede reducir el impacto de una cuenta comprometida o de una transacción maliciosa.

Una visión más equilibrada del repunte de la IA

Los dos estrategas de Goldman quizá no se estén contradiciendo directamente. Ambos pueden tener razón, dependiendo del horizonte temporal.

Los datos de Mark Wilson sugieren que la demanda de IA es real y que los principales clientes de servicios en la nube están asumiendo compromisos importantes. Las preocupaciones de Pasquariello indican que la demanda por sí sola no basta para justificar un gasto o unas valoraciones ilimitadas. El mercado aún debe determinar cuánto beneficio puede generarse una vez incluidos los costes de infraestructura, energía, financiación y operaciones.

Esa es también la lección central para los inversores en cadenas de bloques. Un sector en crecimiento puede contener tanto innovación genuina como activos sobrevalorados. La existencia de una demanda real no garantiza que todas las empresas, protocolos o tokens vayan a capturar valor económico.

A medida que las industrias de la IA y las criptomonedas convergen, los proyectos más sólidos probablemente serán aquellos capaces de demostrar una utilidad cuantificable, una economía transparente y una asignación disciplinada del capital. Los inversores deberían desconfiar de las narrativas basadas en carteras de pedidos, asociaciones o crecimiento de usuarios que no expliquen cómo esas métricas se transformarán en un flujo de caja sostenible.

Para quienes gestionan activos digitales distribuidos entre inversiones a largo plazo y operaciones experimentales de mayor riesgo, una billetera de hardware como OneKey puede ofrecer una capa adicional de autocustodia y control de las transacciones. Su utilidad resulta especialmente relevante en un mercado donde las tendencias especulativas evolucionan con rapidez y los usuarios pueden interactuar con aplicaciones de cadena de bloques desconocidas. Una gestión segura de las claves no elimina el riesgo de inversión, pero puede ayudar a separar el riesgo de custodia de la incertidumbre más amplia que rodea a la IA, la infraestructura cripto y la economía de los tokens.

El repunte de la IA aún no ha respondido a la pregunta más importante: ¿cuánto valor acabará capturando cada capa del ecosistema? Hasta que esto quede más claro, tanto los inversores tecnológicos tradicionales como los participantes del mercado cripto deberían considerar las impresionantes cifras de demanda como un punto de partida para el análisis, no como una prueba de que todas las inversiones vayan a generar rentabilidades atractivas.

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